Una fundación que nació del amor

La Fundación Irene Rolo, con sede en Tavira, es una Institución Privada de Solidaridad Social,  creada por donación de Irene Dulce da Palma Arez Rolo, iniciando su labor social con actividades de formación para personas con discapacidad. Posteriormente, tras sucesivas donaciones de espacios y recursos, continúa ampliando los colectivos con los que interviene, profundizando en las necesidades de cada uno de ellos.

Por Inmaculada Muñoz

Son destinatarios de los Centros de Actividades Ocupacionales jóvenes y adultos con discapacidad severa y profunda, de 16 o más años y cuyas capacidades no les permiten, temporal o permanentemente, el ejercicio de una actividad productiva, teniendo como objetivos principales: estimular y facilitar el posible desarrollo de las capacidades restantes de las personas con discapacidades graves, facilitar su integración social, así como Facilitar la derivación de personas con discapacidad, siempre que sea posible, a programas adecuados para la integración socioprofesional.  

También realizan intervenciones con niños entre 0 y 6 años con alteraciones en las funciones o estructuras corporales que limitan la participación en actividades típicas de su edad y contexto social, o con grave riesgo de retraso en el desarrollo, así como a sus familias.

El estudio acompañado consiste en prestar un apoyo pedagógico grupal dirigido a estudiantes de educación básica

Carla Pires, presidenta de la Fundación Irene Rolo
Mi experiencia en la Fundación Irene Rolo me permitió descubrir nuevas metodologías de trabajo en intervención social.
Instalaciones de la Fundación

Asimismo, disponen de recursos residenciales, promoviendo un modelo de organización y entorno que se aproxime al modelo familiar, participando en las actividades básicas de la vida diaria y mejorando su autonomía, a la vez que se procura un ambiente cálido y afectuosos entre los residentes. 

Por último disponen de un centro de rehabilitación y formación profesional donde aquellos usuarios capacitados para realizar una actividad remunerada se forman en diferentes talleres y programas de formación que les capacitará como cocinero / a;  empleado de piso;  operario de jardinería; – Pastelero ; panadero / a y  operario de Impresión.

Sala Snozelen de la fundación

Es impresionante el trabajo que realiza la Fundación, abarcando todos los colectivos de personas en riesgo de exclusión social y no solo un colectivo determinado como suele ocurrir en las entidades sociales en España. 

Fundación Irene Rolo

Otras actividades más estacionales también tienen cabida: por ejemplo “Estudio Acompañado”, consistente en apoyo pedagógico grupal dirigido a niños y jóvenes que cursan el 1º y 2º ciclo de educación básica; o el “Summer Camp”, consistente en ocupar el tiempo libre de niños y jóvenes, durante los períodos de vacaciones escolares, mediante la dinamización de actividades lúdico-pedagógicas. Estos campamentos de verano permitirán a los participantes apropiarse de los valores sociales, culturales, deportivos y medioambientales.

En definitiva, es impresionante el trabajo que realiza la Fundación, abarcando todos los colectivos de personas en riesgo de exclusión social y no solo un colectivo determinado como sucede en las entidades sociales en España. 

Durante mi visita a la fundación portuguesa gracias a una movilidad Erasmus+ de aprendizaje por ‘jobshadowing’, pude disfrutar observando uno por uno todos los recursos descritos, así como  las actividades que realizaban en cada uno de ellos. También se interesaron por el sistema español de Servicios Sociales. Es curioso el hecho de que en Portugal no existe una formación específica para el trabajo de acompañamiento a personas con discapacidad (el equivalente a nuestro Ciclo de Grado Medio “Atención a Personas en Situación de Dependencia”), sino que  solo cuentan con experiencia profesional y cierta “formación” en el propio centro de trabajo una vez que empiezan a realizar su labor.

Posteriormente tuve oportunidad de descubrir el modo de trabajo de cada uno de los Talleres ocupacionales que realizan (objetos de decoración, bolsos, libretas, alfombras, impresión de bolsas y serigrafía…etc.) para de alguna manera obtener recursos económicos, aunque fundamentalmente se mantienen a base de ayudas y subvenciones públicas y donaciones privadas.

Manualidades que realizan los usuarios del centro.
Una de las visitas realizadas a la Fundación Irene Rolo

Un futuro para las jóvenes de Faro

La Asociación de Protección a la Infancia y a las Familias (AIPAR-Proteçao à Rapariga e à Família) de Portugal es mucho más que una entidad centrada exclusivamente en un solo colectivo. Curiosamente, muchas de las fundaciones e instituciones sociales del país luso suelen ampliar sus ámbitos de intervención a través de subvenciones estatales, lo que las lleva a impulsar programas y recursos destinados a otros sectores de población en situación de riesgo social: migrantes, personas con discapacidad, familias, menores o personas drogodependientes.

Por Pepe Romero
Mi estancia en la asociación AIPAR de Faro
Habitaciones de las viviendas de autonomía personal para jóvenes
Placas solares con las que se abastecen de energía en el centro y que también venden para su propia financiación

Por eso, la estancia y visita de esta institución realizada gracias al programa Erasmus+ del IES Santiago Ramón y Cajal de Fuengirola fue todo un descubrimiento, porque lo que pensaba que era un centro para acoger a jóvenes mujeres en exclusión, se convirtió en todo un universo repleto de iniciativas diversas.

Desde que naciera en Faro, en el Algarve portugués, hace casi 80 años, esta asociación ha pasado de ser un centro de atención y acogimiento temporal de mujeres que se mudaban a esta localidad, a ser un referente en la prestación de apoyo a jóvenes con dificultades económicas y sociales de diferente magnitud.

Algunos de los servicios que pude conocer más en profundidad fueron el Centro de Recepción Temporal para la Protección de las Niñas, una medida de carácter urgente donde suelen permanecer hasta 72 horas. Al ser una intervención transitoria, las jóvenes suelen ser después acomodadas en viviendas y apartamentos de autonomía, donde se les elabora un proyecto de vida autónoma para conseguir su inserción sociolaboral.

En estas viviendas llevan a cabo un proyecto vital centrado en la vida cotidiana, es decir, conviven en una unidad de convivencia al tiempo que alcanzan unas rutinas para la vida independiente: estudian, colaboran en las labores domésticas, adquieren hábitos de higiene y alimentación saludables, disfrutan de su tiempo libre y de ocio y se preparan para la vida.

Panel de huellas y mensajes que dejan las chicas una vez que abandonan las instalaciones de AIPAR.

Pero AIPAR no se queda aquí. Esta asociación no se olvida de las familias y cuenta con un Centro de Apoyo Familiar y Asesoramiento Familiar (CAFAP) que busca, por una parte, la preservación de la familia como unidad clave de convivencia y, por otra parte, la reunificación familiar cuando la circunstancias lo permiten.

Desde este centro se enseñan habilidades parentales de manera que padres y madres adquieran los conocimientos y las habilidades necesarios para la crianza de sus hijos e hijas, pero también se presta apoyo psicológico y social, se colabora en el mantenimiento de los hogares y se organizan actividades de ocio y tiempo libre como en cualquier familia.

Y es que no hay nada como la familia para que los niños y niñas crezcan con confianza, seguridad y una buena salud física y psíquica. Esta premisa la conocen muy bien en AIPAR, que presta sus servicios en los propios domicilios de estas familias para convertirlos en entornos seguros y confiables.

La crisis del coronavirus

La crisis del COVID ha puesto en evidencia la situación de vulnerabilidad de muchas familias en algo tan básico como la alimentación. Por eso cuentan con un programa de emergencia alimentaria para garantizar el acceso a comidas gratuitas, de manera que algo tan básico como la alimentación esté cubierta.

Por último, AIPAR cuenta entre sus proyectos con una interesante iniciativa destinada a personas con discapacidad. Se trata de un Centro de Actividades de Capacitación e Inclusión (CACI), donde residen hasta 24 personas adultas jóvenes con discapacidades graves y profundas.

Encuentro mantenido con personal de AIPAR

Desde allí realizan distintas actividades ocupacionales y sociales con la intención de conseguir su inclusión sociolaboral, principalmente en el Centro de Actividades Ocupacionales (CAO).

Y para financiarse, además de optar a las subvenciones estatales y locales, AIPAR cuenta con un servicio de catering para eventos, lo que le permite obtener los recursos económicos necesarios para llegar al mayor número de personas en situación de exclusión social.

Sin duda, conocer el modo de trabajar de esta asociación en un país tan cercano a nosotros permite aprender y comprender los modos de atención existentes en Portugal, donde se empeñan día a día en llegar al mayor número de personas con necesidades, siempre de la mano de la presidenta de esta Asociación, Filomena Rosa, una mujer que después de trabajar como profesora dedica con entusiasmo y pasión todo su tiempo a conseguir los máximos y mejores recursos para todo aquel que lo requiera.

Salón donde conviven las jóvenes en sus hogares de autonomía

Transmitir todos estos aprendizajes a la comunidad educativa y, de forma particular, al alumnado de nuestros ciclos formativos, contribuirá sin duda a enriquecer su visión sobre la integración social y la labor desempeñada en nuestros países vecinos de la Unión Europea.